Úlceras y heridas crónicas


Las heridas de origen vascular de las extremidades inferiores constituyen un problema de salud con importantes repercusiones socio-económicas y sanitarias, así como un gran consumo de recursos humanos y materiales, además de suponer una preocupación y una disminución en la calidad de vida de quien las padece.

 Enfermedades como la diabetes, varices y arterioesclerosis, entre otras, tienen un alto índice de incidencia de estas lesiones.

El tratamiento de las heridas crónicas ya sean de etiología venosa, isquémica, pie diabético o cualquier otra, es una complicada tarea que, según los expertos, precisa un abordaje multidisciplinar.

Las terapias aplicadas en esta consulta son punteras y están avaladas con numerosos estudios científicos e investigaciones que ponen de manifiesto sus propiedades terapéuticas. Los objetivos principales que planteamos son el tratamiento y curación de las lesiones, la prevención de las complicaciones y la mejoría de la calidad de vida del paciente.

El equipo de tratamiento de úlceras de heridas crónicas consta de  personal médico experto en heridas y úlceras, especialista en Angiología y Cirugía vascular, así como servicios de enfermería y podología.

Indicaciones

  • Úlceras vasculares
  • Úlceras neuropáticas
  • Pie diabético
  • Quemaduras
  • Osteomielitis
  • Vasculitis necrotizante
  • Pypoderma gangrenoso
  • Gangrenas
  • Injertos de piel
  • Heridas de cualquier etiología

Tratamientos

  • Ozonoterapia

El ozono es un gas que posee muchas propiedades beneficiosas y su aplicación en esta patología aporta muy buenos resultados consiguiendo un alto porcentaje de curación de las lesiones.  Entre otras propiedades, es un potente antioxidante, mejora la circulación general y local y es un muy buen antimicrobiano, por lo actúa sobre la peor complicación en la herida, como es la infección.

Se puede aplicar de manera local y/o sistémica. Cuando hay presencia de heridas o úlceras, el abordaje local con bolsa cerrada es fundamental y si además, se combina con la terapia sistémica, los resultados son más rápidos y repercuten en todo el organismo.

  • Plasma rico en factores de crecimiento (PRFC)

Consiste en la aplicación de factores de crecimiento extraídos de la sangre del paciente para acelerar el proceso de cicatrización de las heridas.  Estos factores de crecimiento poseen una fuerte influencia sobre los fenómenos reparativos de las heridas.

Estos tratamientos poseen las características de ser muy seguros y poderse aplicar a la gran mayoría de población ya que sus efectos secundarios, en el caso de que los haya, son mínimos.

  • Terapia de quelación

Del griego quelar (atrapar), es un proceso químico mediante el cual un ácido (EDTA) es usado para fijar y arrastrar metales o minerales formando una sal que posteriormente es eliminada del organismo. El calcio, junto con los depósitos de colesterol y otras sustancias, va obstruyendo progresivamente la luz arterial. A esta enfermedad la conocemos como arterioesclerosis y es responsable de las patologías cardiovasculares, primera causa de muerte en los países desarrollados. Se pretende con esta terapia  la descalcificación de la placa de ateroma y una reducción progresiva de la arterioesclerosis.

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